El estrés y la obesidad detrás del aumento del número de personas con apnea del sueño

¿Sabías que podías ser una persona completamente sana si no padecieras tanto estrés o redujeras considerablemente tu peso? ambos factores pueden ser los desencadenantes de muchas enfermedades y patologías como por ejemplo también la apnea del sueño.

La apnea del sueño se puede prevenir. Puede ayudar bastante al bajar de peso y regular los niveles de estrés. La propia genética, las condiciones ambientales, la postura a la hora de dormir, incluso también un estilo de vida poco sano, pueden alentar la aparición de apnea del sueño. Pero el sobrepeso y el estrés son dos desencadenantes de primer orden que es preciso regular.

Son dos aspectos que no deben menospreciarse. Tanto el estrés como el sobrepeso pueden llevar a padecer patologías antes inexistentes en pacientes sanos, de eso no hay duda. Y entre ellas la apnea del sueño donde quien la padece sufrirá una menor calidad de vida, mayor probabilidad de sufrir accidentes al quedarse dormido conduciendo e incluso padecer diabetes y paros cardiovasculares.

Detectar las apneas con una prueba que se realiza mientras uno duerme y mide el sonido, la respiración y la saturación de oxígeno (polisomnografía) es una de las soluciones para identificarla. Si hay más de 30 interrupciones, de 30 apneas a la hora, se considera un caso grave. Las interrupciones en la entrada de aire alteran el oxígeno en sangre y el cerebro ordena microdespertares que impiden el sueño REM, el más reparador. La obesidad impide un sueño reparador. Para las personas el estrés impide que se logre descansar bien y desconectar.